Biografia

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ft_02Guillermo Roude: Biografía de un corazón entregado a la música
La carrera de Guillermo Roude es larga y fructífera, en una lucha constante con las obligaciones y el llamado del talento. Artista de alma, Guillermo dio sus primeros pasos en Mar del Plata, ciudad en la que nació, a principios de la década del 80, siendo uno de los más importantes exponentes de una generación musical que se abrió camino a pura garra y autogestión.

Mar del Plata, ciudad que da todo y nada
Es imposible hablar de un artista sin tener en cuenta su contexto. Guillermo Roude se formó como artista y persona en Mar del Plata, una de las ciudades más hermosas y, al mismo tiempo, complejas de la Argentina: una ciudad capaz de dar todo y de dejar sin nada. Allí, Guillermo estudió y se hizo profesional, en sus calles disfrutó de amigos y encuentros, y penó también la realidad dura que a veces expulsó a sus mejores hijos. Sin lugar a dudas, esa es la explicación de que a la distancia el enigma Mar del Plata siga teniendo una implicancia enorme en Guillermo, tanto en lo afectivo como en lo musical…..

Mar del Plata yo te quiero, Mar del Plata
En 1985, afianzado en la música, tras tocar en distintos lugares y también en los festivales organizados por pioneros de la música marplatense, Guillermo Roude edita su primer trabajo: “Un canto a la libertad”, con la participación de Claudio Campos, Fabián Rossini, Luis Reales y Alejandro Rossini. El disco contenía 9 canciones, en donde sobresalen “Viejo”, “Yo te quiero Mar del Plata”y “Un canto a la libertad”. “Viejo”, dedicado a su padre, muestra la cotidianeidad de los afectos, con un mensaje de ternura, para su querido padre.

Valor para cambiar
Al año siguiente, Guillermo Roude consolida su repertorio, con temáticas que se harían clásicas en sus canciones y melodías: los amigos, las reuniones, el mate y el valor de compartir, la contrucción de un mañana… Buscando una identidad como artista, que se iba delineando cada vez más, edita “Con risas o sin ellas”, con el aporte de Ricardo Panza en guitarra, Claudio Campos nuevamente en la batería, Gerardo Sainz en teclados y en el bajo Germán Palmisciano. Alejandro D’Angelo también estaba presente en el trabajo, siendo partícipe importante de la edición, en una relación que a lo largo de los años se haría cada vez más profunda. Corría 1986, y los tiempos se fueron haciendo más difíciles, con golpes de la vida y el peso de una realidad insostenible, Guillermo ya empezaba a pensar en irse de la ciudad a la que tan apegado estaba. A veces, hay que tener valor para cambiar, hay que tener el valor para aceptar los destinos de cada uno, y de esa manera, Estados Unidos se iba a transformar en el nuevo lugar bajo el sol para Guillermo Roude.

A contramano del destino
Ya instalado en los Estados Unidos, Guillermo Roude desarrolló su faceta profesional en la rama de la Arquitectura. Sin embargo, esto no significó que la música pasara a un segundo plano. Hay pasiones que nunca descansan, y el cansancio y el agobio jamás impidieron que Guillermo siguiera componiendo y tocando.

“Abanico de colores” ve la luz en 1990, en plena eclosión de la crisis argentina. Grabado en los estudios Aguilar de Buenos Aires, con la participación de Gerardo Sainz y José Luis Asaresi, “Abanico” es un oasis en el desierto, la esperanza eterna más allá de las vicisitudes que uno va enfrentando. “Date un poquito de felicidad” es la prueba más cabal de ello: en plena implosión de un país, tanto social como económica y cultural, sigue presente en las canciones de Guillermo un mensaje esperanzador. A veces con rabia, pero destacando el hecho no negociar una identidad, ya con la idea de encontrar una salida, porque aunque no quiera, en ciertas ocasiones, uno debe cambiar de gente y de ciudad.

En el destierro, uno sigue vivo
Largos y difíciles años pasaron en la década del 90. Un nuevo país, con personas y costumbres extrañas o ajenas al diario acontecer de uno. Allí, en California, bajo el abrigo de amigos y una fuerza de voluntad a prueba de fuego, Guillermo Roude se ganó un lugar y transformó la experiencia en energía positiva.
Un importante impulso lo logró a través de un importante reconocimiento, como fue ganar el tercer premio del Festival OTI de la canción, que Guillermo obtuvo en Los Angeles, California, en el año 1993.
Así, el primero de enero de 1996, una noche común se convirtió en mágica, y nació “Sigo vivo”: el músico, el compositor, el guitarrista, el letrista se convencía de que no había más tiempos de excusas; se reencontraba consigo mismo y volvía a cantar otra vez, para compartirlo con sus seguidores. El disco está profundamente inspirado por la paternidad. Los valores del viejo, ahora se tratan de transmitir a esas personitas que han llenado la casa de alegría y emoción. El amor por la vida se vuelve inconmensurable, una vez que los hijos están entre nosotros.

Cross over: Argentina/EEUU
En 1997, una idea empieza a rondar por la cabeza de Guillermo: intentar experimentar con sonidos, en donde sobresaliera el plano instrumental m. Fruto de ello es “Lucky man”, lo que sería su quinto disco de estudio, esta vez con mucho de introspección y trabajo en solitario; de hecho, todos los intrumentos fueron tocados por Guillermo. “Lucky man” consta de 9 temas, todos ellos instrumentales, y es quizás el trabajo más raro dentro de su discografía, que siempre contaba con una fuerte presencia del aspecto lírico.

El regreso del hijo pródigo
En el año 2003, Guillermo Roude vuelve a proyectar su carrera hacia la Argentina. En ese año lanza la colección “Guillermo Roude: 20 Años de Música”, con los cinco discos, presentando esa recopilación en un show inolvidable en el Teatro Tronador de Mar del Plata, el mismo escenario donde presentara en 1985 su primer disco, “Un canto a la libertad”. El recital, con altos picos de emotividad, también tiene su correlato en formato DVD, grabado el día de la presentación.

Una nueva etapa, plena de telarañas y sueños
Ya en el 2004, una vez encontrado un nuevo grupo de trabajo que le permitiera volcar todo su potencial como artista, Guillermo Roude edita “Telarañas en el alma”, que sin dudas marca el punto más alto de su extensa carrera musical. Con la dirección artística de Roly Ureta, “Telarañas” tiene como concepto central el conmover a los oyentes, incentivándolos a dejar la pasividad y transformarse en actores de su propio destino. “Telarañas” es un disco que anima a la gente a cumplir sus sueños, a apostar por sus ilusiones, a no cejar nunca en el esfuerzo por dedicarnos a lo que nos gusta.

En el marco de la realización del disco, se sumó un reconocimiento inesperado antes de la llegada al país en diciembre del 2004. La cadena Univisión había hecho una convocatoria a todos los cantautores latinos de Estados Unidos, con el fin de elegir a los representantes en el Festival Viña del Mar en Santiago de Chile. Para este importante evento se presentaron mas de 600 canciones, y la canción “Bolsillos Vacios” de Guillermo Roude fue elegida entre una de las mejores cinco canciones. De esa manera,
el 19 de noviembre Guillermo Roude cantó en vivo en “Despierta America “, un programa diario emitido por la cadena Univision de alcance nacional, con una audiencia de mas de 20 millones de teleespectadores. Esa participación fue un logro muy importante, al haber calificado entre las cinco mejores canciones presentadas a nivel nacional en los Estados Unidos. Esto significó un enorme reconocimiento para la carrera del solista marplatense en vísperas de lo que fue la presentación de “Telarañas en el Alma” el 18 de diciembre en el Teatro Colón, que tuvo una enorme repercusión en la ciudad.

Año 2005, el futuro siempre está ahí
En este año, Guillermo Roude empieza a desandar otro camino. Aún en Estados Unidos, la idea es de a poco trazar una línea y llegar a nuevos públicos. Mar del Plata ha quedado chica, y desde ahí, desde esa plataforma, Guillermo Roude, con el apoyo de Epidauro Music, presentará “Telarañas en el Alma”a nivel nacional. El inicio de una nueva etapa ha comenzado con muchas ilusiones puestas en ella…

Regreso a su país natal
Después de varios años de estar fuera de su país, en el año 2006 Guillermo regresa a vivir a la Argentina con el propósito de presentar su nuevo álbum “Festejar” a lo largo y ancho de su país natal.
“Festejar” es un disco dedicado a los afectos tanto por los seres queridos como por la tierra y la cultura de su país de origen.